Generación Kindle. ¿Hacia dónde vamos?

Llevo varios meses escuchando hablar de la recientemente denominada Generación Kindle en la que se incluyen a aquellos autores que han decidido, por las razones que sea, autoeditar sus trabajos en formato digital, ya sea en Amazon (lo que da nombre a la generación debido al nombre de su lector más extendido, el Kindle) ya sea en cualquier otro formato. Son varios los ejemplos de éxitos en este sentido, como Amanda Hocking, John Locke o los más cercanos, como  Eva García Sanchez con su La saga de los longevos, claro ejemplo de el buen hacer de quien sabe lo que quiere conseguir cuando se sienta ante la pantalla en blanco.

Yo que he publicado varias cosas en Amazon, como mi primera novela La sombra de Pranthas, no puedo dejar de cavilar sobre este tema. Hasta hace unos años, el autor que decidía lanzarse a la aventura de autopublicar debía hacerse a la idea de que nunca iba a ser tomado en serio por una editorial. El coste económico de esa opción era desmesurado y el trabajo que requería solía no compensar la ilusión de ver tu trabajo en formato libro que después iba a tener una distribución irrisoria y un alcance de risa.

Hoy, Internet y, sobre todo, la megatienda Amazon, han abierto puertas hasta hace poco impensables. Sin gastar un euro, cualquiera puede colgar su novela, poemario o libro de relatos y ponerlo a disposición de los lectores. Después, las redes sociales hacen el trabajo gordo de la promoción, aunque siempre en función de la capacidad y las horas que el autor le eche a este importante aspecto. El caso es que apenas supone esfuerzo tener nuestra obra accesible para ser leída por todos.

Las editoriales han visto en esto un filón. Sólo hay que navegar entre las listas de los más vendidos para saber qué autores están despuntando. Fichar a uno de éstos es una apuesta mucho  menos arriesgada que recibir un manuscrito y apostar por su éxito. Aquí hay un filtro previo por parte de los lectores que puedan haber apoyado previamente a una escritora, con lo que la editorial reduce mucho su margen de riesgo.

¿A dónde nos puede llevar todo esto? Pues creo que la tendencia se ve venir a distancia. Las editoriales, ahora rehacias a recoger manuscritos, cerrarán aún más el puño y se irán a pescar autores a la red. Con entrar en amazon y chequear a los autores autopublicados que más tiempo lleven en los puestos altos de la lista de más vendidos ya tienen una referencia del alcance que su obra pueda estar alcanzando y, por tanto, del mayor o menor riesgo que pueda suponer ofrecerle el salto al papel. Editar a un autor novel dejará de ser una apuesta con los ojos cerrados por parte de las editoriales, que ahora podrán valorar la presencia que el aspirante tiene en las redes, la cantidad de gente que le sigue, el número  de buenas reseñas que haya podido generar su trabajo…

Creo que amazon acabará por convertirse en el primer paso para cualquiera que aspire a ser escritor. Si no me creen, tiempo al tiempo…

Anuncios
  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: