Archivos para 31 diciembre 2012

Editoriales ¿pequeñas?

Me resulta muy curioso el discurrir de las cosas en estos tiempos tan complejos. En una época difícil para el bolsillo en la que el sector del libro está recibiendo un duro varapalo después de varios años evitando la tan temida crisis, a las editoriales tradicionales les ha salido un grano en sus grandes culos. Este grano tiene un nombre genérico que no le hace justicia del todo: editorial pequeña.

A la sombra del incorformismo con el modelo de gestión de la industria editorial en nuestro país, han sido muchos los que, de una manera u otra, han creído posible hacerlo de otra manera. Ya sea en formatos, en contenidos o en modelo de gestión, han visto la luz en los últimos tiempo varias editoriales con ganas de ofrecer algo distinto al siempre hambriento devorador de novedades literarias.

Cada una ha venido a llenar un hueco, a ofrecer un giro en uno u otro sentido. A pesar de la gran cantidad de ellas que, como digo, han ido surgiendo, sólo hablaré de las que conozco directamente, pues no soy partidario de hablar por hablar ni de opinar sin conocimiento de causa.

La primera de ellas no podía ser otra que Bilenio Publicaciones, la editorial que tuvo el valor de publicar mi segunda novela La maldición de Hilena. Con muy poco hacen mucho este matrimonio comprometido con la literatura de mi tierra: Canarias. De todas las que mencionaré quizás es la más sencilla, pues limita su distribución directa a las islas (aunque hacen envíos a toda España), pero no por ello su labor es menos contundente. Con una gran presencia en los centros escolares, la trilogía de Juan Carlos Saavedra comenzada con El misterio de las afortunadas, va ya por su cuarta edición. El punto fuerte de esta editorial está en el trato con el autor, cercano y amable como ellos mismos son. A día de hoy, casi dos años después, sigo encantado de haber confiado en ellos. Recientemente ha dado el salto al mercado digital lanzando La maldición de Hilena en formato ebook para Kindle.

Ediciones Babylon es todo un ejemplo de valentía y visión de futuro. Centrados casi en exclusiva en el libro electrónico, se caracterizan por disponer en su catálogo de varias cabeceras de género homoerótico, algo apenas conocido en nuestas librerías. Desde su modesto planteamiento se han ido haciendo un hueco a base de calidad e insistencia hasta el punto de que, a día de hoy, cada vez que abren el periodo de rececpión de manuscritos reciben más de un centenar. Expertos en la gestión de su presencia en las redes sociales, son asiduos a salones de manga (también de cómic japonés hecho aquí pueden presumir en su catálogo) y lanzan múltiples concursos y promociones, con los que se han ido dando a conocer a un ritmo vertiginoso. Su más reciente publicación es Veneno de escorpión, la esperada nueva novela de Leandro Pinto.

Otro claro ejemplo es la editorial Kelonia. Después de rondar durante años el mundillo fantástico de nuestro país, en contacto y prestando apoyo a autores, ilustradores y creadores en general, sus responsables se dieron cuenta de que era el paso lógico montar una editorial y hacer las cosas de otra manera. De esa certeza han nacido ya varios buenos títulos, como el muy recomendado El rey trasgo. La ciudadela y la montaña, El letargo del pájaro de fuego o el más reciente ganador del certamen de novela corta Domingo Santos: Orpheus. Con exquisita atención al detalle, abren una puerta tabú a la autoedición con su departamento de Kelonia Personal que ya ha visto varios títulos, como la novedad Breithz. La leyenda de Leureley II de Roberto Redondo, Elba de Cus y Elena Montes.

En otra línea editorial se mueve Tyrannosaurus Books, más centrada en el terror, pero con igual ilusión por ofrecer un producto diferente. Con tiradas pequeñas y numeradas, de forma que cada ejemplar es único, han puesto el énfasis, de momento, en el relato corto. Sus productos más destacados son Arkham. Relatos de horror cósmico, con un elenco estupendo de autores homenajeando al maestro H.P. Lovecraft o sus Mejores historias de zombies de Tyrannosaurus books. Pronto, además, se pasarán a la fantasía épica con la antología Epic.

En Tyrannosaurus Books tenemos una filosofía muy concreta: no creemos en las tiradas sin ton ni son, ni en la producción industrial y preferimos trabajar con el menor número posible de intermediarios.

Por supuesto, estas que he mencionado son sólo la punta del iceberg y están aquí porque, de una forma u otra, conozco su trabajo y hablo con conocimiento, pero hay otras, como las recientes Editorial Universo, La pastilla roja o Delorean Ediciones, por citar algunas, que prometen un buen número de buenas historias. Sin embargo, quiero darles aún un tiempo de vida para poder valorar su trayectoria. No dudo de que pronto pasarán a engrosar este pequeño listado de editoriales a las que el término “pequeña” se le queda pequeño: por dedicación, desvelo, calidad, cercanía, actualidad y atención, pronto pasarán a ser grandes editoriales; “grandes” en un sentido amplio que nada tiene que ver con tiradas de millares de ejemplares que acaban saldándose en un almacén o con la entrega de premios a dedo para captar a un autor.

Siganle la pistas a estos locos que se han tirado a la piscina sin flotador. No se arrepentirán.

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A vueltas con la coedición…

Desde hace unos días hay cierto revuelo en las redes sociales a vueltas sobre la autoedición y la coedición, en parte gracias a artículos como este titulado Editoriales dudosas, autores que callan de Gala Romaní.

Como todos saben, de este tema de la coedición yo sé un porrón por haberla sufrido en mis propias carnes con la editorial Mundos Épicos, pues de esa forma edité La sombra de Pranthas (si quieres conocer cómo fue la experiencia, lee este post: Sigo topando con la pared…). Por ello, creo que estoy en condiciones de dar algunas sugerencias al respecto.

Las opciones de coeditar o autoeditar son tan completamente válidas, a mi entender, como cualquier otra. Vaya esto por delante. Sea por principio o por cualquier otro motivo, recurrir a una editorial de coedición (son éstas las que han generado la polémica, no hablo de la autoedición) es muy lícito y nadie debería avergonzarse de ello. Creo que el concepto romántico de que sea la editorial la que apueste por tu libro empieza a quedarse obsoleto. Si todo el mundo tuviera la capacidad económica y el tiempo para ello, ¿no nos autoeditaríamos todos? Nuestra novela es nuestro producto, nuestra creación y, si no apostamos nosotros por ella, ¿quién lo hará?

Ahora bien, esto no signfica lanzarnos en las garras de cualquiera que haya creado una página web y diga que es editor buscando nuevos talentos. Creo que lo más importante es ver el catálogo de la editorial y contactar con otros autores, investigar en la web, conocer sus experiencias para saber si la empresa es trigo limpio. Ante cualquier atisbo de duda, borra esa web de tu buscador y sigue a la caza y captura. Al fin y al cabo, si has decidido invertir tu dinero en ello, asegúrate de tener todas las garantías de que es bien empleado y que tienes opciones reales de recuperarlo.

Debes comprobar la transparencia del editor antes de darle tu texto. Por ejemplo, si en su página web no hace ninguna alusión a la coedición (me remito de nuevo a Mundos Épicos) desconfía de entrada y busca otra opción. La verdad debe ir por delante. De esa forma sabrás a qué atenerte y, además de no perder tu tiempo, no te sentirás estafado ya desde el principio.

Creo que este es el mejor consejo que puedo dar al respecto.

Mi otra experiencia también es en coedición. La maldición de Hilena se editó de esta forma con Bilenio Publicaciones y la editora, antes que ninguna otra consideración, me explicó cómo trabajaban por si no estuviera interesado. Cuando dije que sí, me mostró el contrato y aceptó todas mis sugerencias de mejora. El proceso de diseño lo hicimos al alimón y cada decisión era consensuada, de forma que, cuando por fin el libro estuvo en la calle, lo sentí como obra mía no sólo en el texto que contenía. Había participado en todo él. A día de hoy no puedo sino alabar el trabajo de Bilenio y, si mi tercera novela no la edito con ellos, es porque han cambiado su estrategia editorial, y no por desavenencia o discrepancia alguna entre nosotros.

En cualquier caso, escojas el camino que escojas, ten paciencia y no cometas el error de, por precipitación o un exceso de ansia, algo de lo que pecamos todos, dejar de leer la letra pequeña de estas editoriales pseudo-fraudulentas que se prodigan últimamente. Si algo te huele mal, huye. Así de sencillo.

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