A vueltas con la coedición…

Desde hace unos días hay cierto revuelo en las redes sociales a vueltas sobre la autoedición y la coedición, en parte gracias a artículos como este titulado Editoriales dudosas, autores que callan de Gala Romaní.

Como todos saben, de este tema de la coedición yo sé un porrón por haberla sufrido en mis propias carnes con la editorial Mundos Épicos, pues de esa forma edité La sombra de Pranthas (si quieres conocer cómo fue la experiencia, lee este post: Sigo topando con la pared…). Por ello, creo que estoy en condiciones de dar algunas sugerencias al respecto.

Las opciones de coeditar o autoeditar son tan completamente válidas, a mi entender, como cualquier otra. Vaya esto por delante. Sea por principio o por cualquier otro motivo, recurrir a una editorial de coedición (son éstas las que han generado la polémica, no hablo de la autoedición) es muy lícito y nadie debería avergonzarse de ello. Creo que el concepto romántico de que sea la editorial la que apueste por tu libro empieza a quedarse obsoleto. Si todo el mundo tuviera la capacidad económica y el tiempo para ello, ¿no nos autoeditaríamos todos? Nuestra novela es nuestro producto, nuestra creación y, si no apostamos nosotros por ella, ¿quién lo hará?

Ahora bien, esto no signfica lanzarnos en las garras de cualquiera que haya creado una página web y diga que es editor buscando nuevos talentos. Creo que lo más importante es ver el catálogo de la editorial y contactar con otros autores, investigar en la web, conocer sus experiencias para saber si la empresa es trigo limpio. Ante cualquier atisbo de duda, borra esa web de tu buscador y sigue a la caza y captura. Al fin y al cabo, si has decidido invertir tu dinero en ello, asegúrate de tener todas las garantías de que es bien empleado y que tienes opciones reales de recuperarlo.

Debes comprobar la transparencia del editor antes de darle tu texto. Por ejemplo, si en su página web no hace ninguna alusión a la coedición (me remito de nuevo a Mundos Épicos) desconfía de entrada y busca otra opción. La verdad debe ir por delante. De esa forma sabrás a qué atenerte y, además de no perder tu tiempo, no te sentirás estafado ya desde el principio.

Creo que este es el mejor consejo que puedo dar al respecto.

Mi otra experiencia también es en coedición. La maldición de Hilena se editó de esta forma con Bilenio Publicaciones y la editora, antes que ninguna otra consideración, me explicó cómo trabajaban por si no estuviera interesado. Cuando dije que sí, me mostró el contrato y aceptó todas mis sugerencias de mejora. El proceso de diseño lo hicimos al alimón y cada decisión era consensuada, de forma que, cuando por fin el libro estuvo en la calle, lo sentí como obra mía no sólo en el texto que contenía. Había participado en todo él. A día de hoy no puedo sino alabar el trabajo de Bilenio y, si mi tercera novela no la edito con ellos, es porque han cambiado su estrategia editorial, y no por desavenencia o discrepancia alguna entre nosotros.

En cualquier caso, escojas el camino que escojas, ten paciencia y no cometas el error de, por precipitación o un exceso de ansia, algo de lo que pecamos todos, dejar de leer la letra pequeña de estas editoriales pseudo-fraudulentas que se prodigan últimamente. Si algo te huele mal, huye. Así de sencillo.

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  1. #1 por AmilcarGlez el diciembre 10, 2012 - 11:25 am

    Creo que lo bueno sería primero luchar por las editoriales “tradicionales”, y si ahí no tienes suerte pues irte por la vertiente de la co-edición , siempre siguiendo los consejos que nos das 😉

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